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River muy cerca de un nuevo título
Por Editor | 03.06.08

El campeonato se ha inclinado hacia River. Cuatro puntos perdidos en dos semanas desalojaron a Estudiantes de la primera expectativa y los Millonarios se instalaron, con sacrificio y decisión, en el lugar del gran candidato. Le restan dos fechas para, en redoblona con la posibilidad de que Boca pierda en la Libertadores, reconquistar la sonrisa perdida hace tiempo en el tsunami de la violencia de sus barras, la impericia y falta de transparencia de sus dirigentes, y los desequilibrios de un equipo que sólo pudo hacer la diferencia en el descarte.
Cuando barajaron para dar de nuevo el cuadro de Simeone recibió el joker de un mejor fixture, a Boca tras el excluyente objetivo de la Copa y a los demás desgastados en un esfuerzo cuyos planteles no pueden resistir tantas exigencias. Por ejemplo, Estudiantes. River armó juego de entrada sobre la base de lo que ya tenía, mientras los de La Plata buscan en el montón la carta salvadora, y no aparece.
Era previsible que a los Pincharratas les costara un perú el partido con Huracán, pero no tanto que River fuese a Santa Fe y ganara, sufriendo, como no puede ser de otra manera, en el otrora famoso Cementerio de los Elefantes. Ese triunfo justifica la diferencia de dos puntos que adversarios modestos no deberían quitarle.
Por su parte, Boca Juniors demostró que tiene buenos jugadores al vencer con mayoría de suplentes por 3 a 1 a Arsenal. Los Xeneizes comenzaron perdiendo como locales por 1 a 0 en su estadio pero para la alegría de los hinchas apareció el reemplazante del “Titán” Martín Palermo, Mauro Boselli, que dio vuelta el resultado con tres anotaciones, demostrando que puede ocupar un lugar en la formación titular del elenco de Carlos Ischia, que se ganó a la gente.
Así es el fútbol. Pasado mañana Boca juega con la doble angustia de perderlo todo y que, como contrapartida, su enemigo íntimo sea el que salga a pegar carteles por la ciudad, esos burlones afiches que hace un tiempo se pusieron de moda porque al parecer no alcanza con ganar: hay que subrayarlo, extender el goce del domingo efímero al resto de la semana cuando se camina por Buenos Aires observando el ingenio de los vencedores.
Por lo demás, el resto se fue desdibujando en el gris oscuro de la mediocridad. Independiente se quedó sólo con el título de amenaza porque llegó tarde a la cita. San Lorenzo, como Boca, lo quiso todo y hasta se quedará sin técnico al aparecer en superficie aquellas miserias que los triunfos de la Copa, especialmente el que obtuvo ante River, disimulaban. Vélez es lo que es, no alcanza ni para proyecto. En ese río revuelto el pescador ha sido River, y con algunos méritos incuestionables en cuanto a espíritu ofensivo, disimuló los desequilibrios tácticos y emocionales que le quitaron de la Libertadores, pero no este pobre torneo local que se gana manteniéndose a flote, sin necesidad de nadar, sin exigencias que permitan un elogio literario.
Abajo, el interior. Jujuy y San Juan se están despidiendo. Olimpo y Racing sienten una frustración tan grande como las de sus esperanzas y por ahora juegan la promoción y si se salvan deberán preguntarse: ¿promovidos a qué? En especial Racing, condenado tanto por la pobreza de su equipo (para nada inferior a 16 o 17 de sus rivales del campeonato) como por una vida institucional que estalla cada día en la pobreza de sus recursos, la incapacidad de sus gerenciadores y los muchos buitres que le rondan, desde lo privado y lo público, como si sus restos aún fueran apetecibles. En ese cambalache de inútiles y ambiciosos, de lo conocido y lo malo por conocer, Racing juega a la ruleta rusa en cada domingo de su triste vida. No debería sufrir tanto si pensara en el concepto general. Racing está lejos en los números, pero no es mucho menos que el probable campeón.